En cuartos de final los enfrenté a la estadounidense Linda Buttler, quien era considerada la sucesora de Ruth Evand y decían todos los periodistas que me iba a ganar a ojos cerrados, pero yo ya era de acero, indestructible, la chica maravilla gracias a Marcial que me había devuelto la fe.
Estaba en la cancha haciendo calistenia con Maggi, flexiones y Gina me lanzaba algunas pelotas, cuando ella, Buttler, entró a la cancha. Entonces se desató un sismo que remeció el estadio y me pareció qu