Hicimos el amor en forma intensa, desmedida, febriles y ardiendo en llamas. Yo estaba descontrolada. Había perdido todas las esperanzas con él y ahora que se encontraba de nuevo en mis brazos, disfrutando de sus besos y caricias, de su aliento tan varonil, me parecía estar sumergida en un espejismo del que no quería, sin embargo, escapar, porque me sentía en las nubes, dichosa, feliz, encantada y completamente excitada.
Marcial también estaba emocionado. Lo sentí en sus besos llenos de fuegos.