En el aeropuerto me esperaba William rodeado de cientos de periodistas y reporteros gráficos que no dejaban de lanzarme preguntas, tomarme fotos y hacer videos. -¡Bienvenida la número dos del mundo!-, me dijo el presidente de la federación de tenis y me abrazó y besó emocionado. Yo no entendía nada y en realidad, estaba más preocupada buscando a Marcial para comérmelo a besos. Sin embargo, respondí a todas las preguntas hasta por casi dos horas. Me captaron muchísimas imágenes con el trofeo,