Le hice el desayuno a Marcial. Él estaba muy cansado luego de la pletórica noche, idílica y romántica en el dormitorio de mi casa. Le hice un delicioso bistec con papas fritas, compré pan y pasé café. Jennifer me llamó preguntando por él.
-Está durmiendo, ¿algún mensaje?-, me interesé. Ya me sentía su esposa y esa sensación de ama de casa me encantó.
-Sí, que no se olvide que la ingeniera Hogan firma hoy la entrega del coliseo a mediodía, irán los periodistas, que se ponga terno, ¿irás tú?