Capítulo 59: El despertar de la Koroleva.
Sasha Lazerova no tocó la puerta. Simplemente la abrió y entró en la habitación del Amo como si fuera suya. El aire aún olía a bergamota, sándalo y jazmín, mezclado con el tenue aroma a sangre y desinfectante. Su mirada escaneó el lujo minimalista y frío antes de posarse, como un halcón, en la figura sentada al borde de la enorme cama.
Ivanka estaba allí. Pálida, envuelta solo en una camisa masculina negra que le llegaba a mitad de los muslos. Su cabello negro, aun húmedo y desordenado, caía so