Mundo ficciónIniciar sesiónCerró los ojos, luego abrió una rendija fina. Lo único que fue capaz de ver fue el suelo que alimentaba las plantas. La tierra que antes fue café, estaba teñida de un color carmesí. Como si hubiera sido mezclada con algún colorante. El color era uniforme, no había ni una mancha que arruinara la apariencia.
-Bien, supongo que las flores no son de tu agrado - suspiró -







