Mundo ficciónIniciar sesiónLos ojos de María terminaron de abrirse cuando reconoció a la señora. No podía mover su cuerpo, porque sentía como si un gran peso la aplastara. Un ligero dolor de nuca la distrajo; pero enseguida lo olvidó para prestarle atención al lugar. Por un lado, las largas ventanas cubrían todo lo largo. Su vista no podía distinguir el techo, dado que el marco superior de la cama lo cubría.







