Esa noche decidí no volver al apartamento. No estaba seguro de querer ver a Seraphena de nuevo. Tenía la mente fragmentada en mil direcciones, pero una cosa era clara: fuera cual fuera la decisión de Miller mañana, me aseguraría de no mezclar sentimientos. Si eso llegaba a pasar, podía dar por hecho que no sería bueno para el imperio.
Pero, por otro lado, ella tenía algo que movía los engranajes dentro de mi oscuridad. Algo que hacía que no saliera de mi cabeza. Y aunque su cuerpo ya no era