Camila abrió los ojos, la luz del sol le molestó al punto de despertarla. Su cuerpo se sintió sudado, pero es que ella no se había dado cuenta de que habían dejado atrás el clima frío de la ciudad, se encontraron en las costas del oriente de México, cuando levanto la vista vio un paisaje costeño, el mar, la arena y las palmeras.
El auto que conducía Silvia aún estaba en movimiento, ella conducía hacia un lugar llamado costa esmeralda, un hermoso lugar para pasar un buen fin de semana lejos del