Francisco vio con satisfacción como aquella figura caía al suelo en medio de la oscuridad y posteriormente el peso de su cuerpo lo hizo chocar contra el suelo, por un breve instante se sintió aliviano y libre, no podía creer que había vencido a Julián o mejor dicho a Juliano Salazar.
Las manos le temblaban y el corazón le latía a mil por hora, se sentía extraño, pero entre esa mezcla de emociones en su interior no sintió culpa y mucho menos remordimiento, quería saltar de alegría o incluso grit