La Coronación de la Daga
El sol del nuevo día, antes un manto opresivo, ahora se sentía como una caricia en la piel de Kaida. La Plaza del Mercado, que la noche anterior había sido un escenario de guerra, se había transformado en el corazón de una esperanza naciente. La multitud, que la había aclamado como su reina, se había dispersado, pero el eco de sus vítores resonaba en el aire. La caída del Rey Charles había dejado un vacío de poder, un reino al borde del caos, y Kaida, la princesa de Eldo