Habían pasado unos días en la empresa, pero los chismes no cesaban, al igual que las malas caras y los comentarios. Era tan abrumador que evitaba comer en la cafetería con tal de no toparme con nadie.
—¿Quieres que vayamos al restaurante de la cuadra? —preguntó Aurora con tono amable.
—No, mejor almorcemos en la sala de juntas mientras revisamos los documentos que nos dio Regina.
—Perfecto. Entonces pediré comida para que nos la traigan.
Sale de la sala dejándome sola. Empiezo a revisar los doc