—Oh… está en la cama. ¿Alicia te envió aquí? ¡La herida de Dylan está sangrando de nuevo!
Harold me mira fijamente durante un par de segundos, evaluándome, antes de asentir con la cabeza.
—Te conozco. Eres la mujer que está saliendo con ese mocoso. Ah… creo que debería empezar a prestar atención a las reuniones familiares de ahora en adelante —murmura con desinterés, como si estuviera reflexionando en voz alta—. No te preocupes. Está en buenas manos. Soy médico. —Sus palabras me toman por sorpr