—¿Señorita Jensen? ¿Qué está pasando? — Andréi parece perturbado al ver mi expresión. Debe estar preguntándose por qué me he quedado tan quieta, con el rostro pálido. Él tiene razón. Algo no está bien, y sé que lo siente.
La letra en la nota es inconfundible. Es de Dylan. No puedo equivocarme. Al leerla, incluso puedo escuchar su voz en mi cabeza, susurrándome esas palabras exactas. ¿Qué está pasando con él?
—Jefe, surgió algo urgente. El Sr. Reed ya no vendrá. Tenemos que irnos — digo rápidame