"Hana"
Rafael y yo estábamos en la cocina preparando el desayuno cuando Anderson y Giovana aparecieron. En realidad Anderson apenas pasó rápidamente, dando un buenos días solemne e yendo al cuarto que estaba ocupando. Giovana, tenía una sonrisa brillante y dio un buenos días digno de un musical.
— ¡Vaya, cuánta alegría! — miró Rafael desconfiado a su hija.
— Papá, no vengas a hacerte el tonto, sabes por qué estoy feliz. — sonrió Giovana y abrazó a su papá.
— Sí, esa felicidad tiene nombre y