"Leonel"
Pasé el día siendo bombardeado de malas noticias y ahora ese abogado mediocre sentado frente a mí ni sabía por dónde empezar a resolver mis problemas.
—¿Para qué te pagué todos estos años? —Golpeé la mano en la mesa. —¡Ni siquiera puedes darme una solución para mis problemas!
Estaba sin una pizca de paciencia cuando sonó mi celular. No reconocí el número y no contesté, pero el teléfono sonó de nuevo y seguramente no dejaría de sonar mientras no contestara.
—Aló. —Contesté y me froté la frente con la mano, un leve dolor de cabeza comenzaba a molestarme.
—¿Sr. Leonel? —La voz gruesa del otro lado preguntó.
—Sí, soy yo. ¿Quién es? —Solo me faltaba ahora, además de las cartas y emails anónimos, empezar a recibir llamadas anónimas también.
—Delegado Flavio Moreno. Su hija está detenida en mi delegación, le voy a pasar el teléfono para que hable con usted. —Ah, pero solo me faltaba ahora que Anabel hubiera sido arrestada, ¡para arrastrar aún más mi apellido por el lodo!
Escu