"Virginia"
Desperté con un gran dolor de cabeza, pero iba a empeorar, pues Taís estaba sentada frente a mí con cara de pocos amigos.
—¡La bella durmiente despertó! —habló en un tono beligerante.
—Buenos días para ti también. —respondí y me senté en la cama.
—¿Puedo saber por dónde anduviste ayer? Salí en la mañana para ir a hablar con el abogado y cuando regresé no estabas. —preguntó en tono de reclamo.
—Yo salí y cuando regresé tú no estabas. Entonces salí otra vez. —respondí en el mismo t