"Manuela"
Volví a la mesa y Flavio se levantó para retirar la silla para mí, además de guapo y simpático, también es caballero. Así se hacía difícil ser virtuosa y recatada. Pero la fiesta estaba llegando a su fin, Meli y Nando me dejarían en casa, de modo que pronto tendría que despedirme de este hombre hermoso.
—Llavecita, sé que te estás divirtiendo, pero estoy muerta de cansancio, ¿podemos irnos? —Meli se acercó.
—Ah, Meli, ¿no me cortes el rollo? —dijo Flavio en tono de queja sin quitar