Melissa, Virginia y yo fuimos al centro comercial para encontrarnos con Taís y Sam, quien nos avisó que la tienda donde trabajaba había recibido varios vestidos hermosos. Así que quedamos en encontrarnos, ver los vestidos y comer algo.
— ¡Chicas! ¡Qué bueno que llegaron! —Samantha nos atendió con una enorme sonrisa en el rostro.
— ¡Ay, chica, ya estaba loca por venir aquí, porque esos vestidos que usaron el sábado eran espectaculares! —Virginia habló con su entusiasmo de siempre.
— Sam, neces