Luchaba contra de dormirse teniendo poco éxito. Podía escuchar todo a su alrededor, pero sus ojos estaban tan pesados que por más que intentara no podía abrirlos, parecía que le hubiesen echado pegamento, además de sentirse como si estuviera volando – benditas pastillas – pensó ¿Cómo se le había ocurrido tomarse tantas? Si una la relajaba sin problemas.
- Leila ¿estás bien? Chica despierta que me estas preocupando – escucho decir a la rubia.
Su nombre no era Leila pero ¿qué caso tenia co