UN ÁNGEL EN GARANTÍA. CAPÍTULO 46. Una ayuda inesperada
UN ÁNGEL EN GARANTÍA. CAPÍTULO 46. Una ayuda inesperada
Sari todavía se sentía un poco débil, aunque tratara de disimularlo. Cada movimiento era una señal silenciosa del cansancio que arrastraba desde hacía semanas, y aunque su mente ya quería levantarse y moverse por los pasillos, su cuerpo no cooperaba del todo. Iván insistía en que descansara, en que no hiciera nada más que recuperar fuerzas, y ella, por una vez, le hizo caso.
Se habían instalado los dos en aquella habitación espaciosa, cáli