UN ÁNGEL EN GARANTIA. CAPÍTULO 4. Un angelito tatuado y musculoso
UN ÁNGEL EN GARANTIA. CAPÍTULO 4. Un angelito tatuado y musculoso
Ivan se sirvió un trago de vodka antes de las once de la mañana. ¡Mala señal!
Pável lo observaba desde la puerta de la oficina en el ala norte del castillo. Sabía que el gesto era más costumbre que necesidad. Ivan Arasof no necesitaba el alcohol para endurecerse, ya venía así de fábrica.
—¿Estás seguro de este trato, jefe? —preguntó Pável, cruzando los brazos.
Ivan no respondió de inmediato. Sostenía el vaso sin beber, mirando el