CAPÍTULO 25. De una vieja herida a la desesperación
CAPÍTULO 25. De una vieja herida a la desesperación
La habitación estaba en silencio, solo interrumpido por el zumbido de la máquina que monitoreaba las constantes de Maggie. El agua en la ducha humeaba suavemente, y Jackson la sostuvo lo mejor que pudo sin importarle que se estuviera empapando en el proceso. Tenía una toalla sobre el hombro y una expresión que mezclaba preocupación, culpa y ternura, y podía jurar sobre las tumbas de todos sus ancestros que jamás se había sentido tan desesperado