CAPÍTULO 24. De la incredulidad a la rabia.
CAPÍTULO 24. De la incredulidad a la rabia.
Jackson supervisaba personalmente a las enfermeras que estaban limpiando a Maggie. Se notaba que su piel le dolía y Jackson sabía que con semejante reacción, por dentro su garganta y esófagos también debían verse así de afectados.
Pero nada en el mundo podía prepararlo para los resultados que el laboratorio iba a mandarle. Como era para él por supuesto que estaban haciendo las pruebas a toda prisa, y veinte minutos después, el técnico del laboratorio l