Aunque las clases la agotaban, Constanza se sentía feliz en su nueva escuela. No solo sus compañeros eran más amables, también las clases le resultaban más interesantes, más acordes a sus intereses y talentos.
Era una lástima que solo le quedara poco tiempo para disfrutar de aquello, pues vendría la graduación, pero se había propuesto hacer el mayor esfuerzo posible, y al ver esa excelente nota en su examen de economía, se dio cuenta de que estaba valiendo la pena.
—Dios santo, ¿cómo hiciste par