Constanza
Al despertar, Gina ya no está en la cama, y su manta me cubre. No me alarmo demasiado, pues estoy segura de que ha ido al baño, pero el recuerdo de que mi hermano está aquí me hace levantarme a toda prisa.
No le había mencionado a Gina que a Omar le gusta dormir semidesnudo.
Antes de que pueda ir a advertírselo, unas intensas náuseas me obligan a correr al baño y a vomitar el poco contenido de mi estómago. Aunque vomito poco, el desagradable sabor me sigue provocando arcadas durante u