Constanza
Aunque la angustia me carcome, decido quedarme en casa en lugar de acompañarlos al hospital.
—¿Estás segura de que vas a estar bien? —me pregunta Damon—. Solo iré un rato para preguntar qué tal está todo, ¿sí?
—Sí, mi amor —asiento—. No te preocupes, estaré bien.
—De acuerdo. Si necesitas algo, está el personal —murmura antes de darme un beso—. Te amo, no te alteres mucho.
—Cuídate, Damon —le pido—. Avísame cualquier cosa.
—Sí, pequeña, te mantendré al tanto.
Damon me da un último beso