Cillian
Mi Constanza se queda dormida luego de cenar. La forma en que arruga la nariz cada poco tiempo me causa tanta ternura que siento que todo valió la pena.
Pero no todo puede durar para siempre, y Damon entra en silencio para decirme que tenemos una conversación pendiente, una que quiero tener a toda costa.
—¿Cómo fue que pasó? —le pregunto, incrédulo, cuando salimos—. ¿De verdad el bebé es mío?
—Lo vamos a saber cuando nazca, pero Constanza está convencida de que el hijo es tuyo.
—Yo igual