Capítulo 77. El sacrificio de la novia.
La seda negra estaba fría, pero la piel de Arthur ardía. Camila cayó sobre el colchón inmenso, rebotando ligeramente.
El contraste visual era obsceno: su lencería blanca de encaje nupcial brillando como un faro de inocencia sobre la oscuridad del territorio de Arthur. No tuvo tiempo de acomodarse. No tuvo tiempo de huir. Arthur se subió sobre ella.
A gatas. Depredador. Sus rodillas se hundieron en el colchón a ambos lados de las caderas de Camila, enjaulándola. Sus brazos, fuertes como vigas