Capítulo 76. Tenía un plan.
Hospital Ángeles. Habitación 402.
—¡Mierda! —gritó Bruno, golpeando la tecla "Enter" con tanta fuerza que el portátil tembló sobre el improvisado soporte de sus piernas.
Estaba sentado en la cama, las sábanas revueltas a su alrededor como los restos de una batalla. El sudor frío perlando su frente no era solo por el dolor de las costillas, un latido constante, sordo y profundo que marcaba cada respiración como un recordatorio de su fragilidad, sino por la furia impotente que ardía en su pecho.