Capítulo 22. Morir para vivir.
Las siguientes dos semanas después que fue echada de la empresa, fueron una lección brutal sobre el poder de Bruno Ávalos.
Renata intentó conseguir trabajo en tres firmas financieras, dos bancos y hasta en una pequeña consultora contable en la colonia Roma. En todas pasó lo mismo: la entrevista iba bien, demostraba su conocimiento impecable, pero al día siguiente recibía una llamada fría.
—Lo sentimos, señorita Flores. Sus referencias... no son favorables.
Bruno la había boletinado. Estaba en