“Camilo”
—Camilo, Camilo… —Olivia ni siquiera había entrado en casa y ya me llamaba como si se acabara el mundo.
—¡Aquí en la cocina, Oli! —respondí mientras seguía preparándome el sándwich.
—Camilo, deja eso, tenemos un problema —dijo Olivia al llegar a la cocina.
—¡Ay, no lo voy a dejar, tengo hambre! —Terminé de prepararme el sándwich y le di un mordisco. ¡Estaba buenísimo! —Mmm, esta mostaza nueva que compraste está buenísima.
—Camilo, olvídate de la mostaza. Tu querida madrastra viajó con