“Manuela”
Parecía que las cosas por fin se estaban calmando. Llegué a casa ayer después de la universidad y Flávio me estaba esperando con la orden judicial en la mano; por fin se había divorciado. Sabrina era cosa del pasado, solo un mal recuerdo.
Pero él estaba de guardia el sábado y yo pasaría el día sola. Aprovecharía para prepararme para la semana de exámenes de la universidad. Era media tarde cuando el portero me llamó para avisarme de que tenía una visita, alguien a quien no esperaba y que ni siquiera sabía si quería recibir, pero no podía negarme. Le di permiso para entrar, me cambié rápidamente de ropa para estar presentable y le envié un mensaje a Flávio informándole de la visita.
Al abrir la puerta, me encontré con un hombre tan alto como Flávio y que, a pesar de sus canas, se parecía mucho a mi novio. El señor César Moreno era un hombre imponente, de esos que destilan poder, dinero y seguridad. Al verme, me dedicó una sonrisa cortés e incluso pareció amable. Entró y pareci