“Flávio”
Por fin había llegado el día de la audiencia de divorcio. La espera se me hizo eterna. Llegué al juzgado ansioso, nervioso y preocupado. Ya casi era la hora, y Sabrina aún no había aparecido. Lo último que necesitaba era que esa mujer desapareciera el día de la audiencia.
—Doctor Romeu, si Sabrina no se presenta, ¿cree que el juez podría querer aplazar la audiencia? —le pregunté a mi abogado, sintiendo cómo aumentaba mi preocupación.
—Depende. Pero tenga la seguridad de que tengo bueno