“Flávio”
Manu estaba llena de energía esta mañana. Cuando llegué a la cocina, ya me esperaba con la mesa puesta para el desayuno. Me alegró verla así, alegre y despreocupada.
—¿Y qué quieres hacer hoy, Enana? —le pregunté, pensando ya en disfrutar del día soleado con mi Manu.
—Para empezar, quiero leer la nota que me dio mi amiga ayer y que el policía confiscó —dijo Manu mientras untaba mermelada en la tostada, y yo no sabía si hablaba en serio o si se estaba burlando de mí.
—¿Qué nota? —Fingí