“Manuela”
Mis días con Flávio eran perfectos; cada vez estábamos más unidos. Me llevaba al trabajo, luego a la universidad y me recogía allí. Íbamos a su casa y, cuando llegaba, ya tenía preparado algo para comer juntos. Luego nos duchábamos y me llevaba a la cama.
Me encantaba el sexo con él. Nunca imaginé que el sexo pudiera ser tan poderoso, tan maravilloso, y que pudiera despertar en mí la necesidad de sentir su cuerpo contra el mío todos los días. A veces era deliciosamente intenso, o como