JAZMÍN
LUNES
Creí que jamás tendría que enferntarme a una situación como esta.
Es extraño pensar que me había salvado de tal maleficio.
Me contactó ayer, así que sentí que era lo correcto, quizá pedir una disculpa, no puedo esconderme para siempre.
Delante de mí una mujer colocó su bolso sobre la mesa, primer signo de querer intimidarme, pero en realidad no lo hizo.
Para mi gran pesar admití que era bonita, tenía curvas voluptuosas, pechos grandes que mostraba con un escote profundo.
Llevaba