JAZMÍN
—Estás diciéndome que tú y… el amigo de Gabriel
—Si—pareció brillar—, hay fue tan lindo, como hacerlo con un virgen.
Abrí la boca.
—Ah, no quiero escuchar los detalles.
—Hay no empieces, es obvio que me acuesto con hombres—habló bajito—, pero nunca uno como él, nadie me había ultrajado tan duro como él.
—¡La, la, la, la! no escuché nada.
—No seas infantil—bebió su café, a este punto se había arreglado un poco en el auto.
—Pero ¿Cómo lo conociste?
—¿Recuerdas el chico del que te hable hac