JAZMÍN
Gabriel olvidó su camisa, la lavé e hice que fuese parte de mi ropa de hoy.
Hacía calor, así que opté por un vestido, pero también no quería mostrar mucha piel, aún tenía las marcas de la noche anterior.
Hice un poco de estiramientos para mis pobres músculos.
Guardé la pintura de Pancho en mi bolso, iba a cambiársela; presiento que Pancho debió haber sido un perrito muy bonito, pero definitivamente esta pintura no le hacía el debido respeto.
—Es un insulto para mis ojos.
Ya eran las dos