99. La línea que se elige cruzar.
El aire de la noche resulta más fresco cuando Silvia sale del edificio, como si el cuerpo necesitara ese cambio inmediato para soltar la presión acumulada durante los últimos minutos, y al caminar hacia el auto siente cada paso con una claridad distinta, más consciente, más firme, porque la conversación con Santiago dejó una marca concreta que ya no se puede ignorar ni simplificar.
Adrián la observa acercarse, apoyado contra la puerta con los brazos cruzados, y en cuanto ella queda frente a él,