100. Ya estás despierta.
Despierto antes de que suene el despertador, con la sensación clara de que el descanso llegó incompleto, aunque suficiente como para sostenerme, y lo primero que registro es el calor de Adrián a mi lado, su respiración estable, el peso de su brazo cruzando mi cintura con una naturalidad que se instaló en pocos días y que ahora se siente parte de algo más profundo, algo que no necesita explicación porque el cuerpo lo reconoce antes que cualquier pensamiento.
Permanezco quieta unos segundos, obse