89. Así me gusta despertarme.
La mañana se presenta con una claridad distinta, como si el aire mismo llevara una energía nueva que todavía no termina de tomar forma, y Silvia despierta con esa sensación leve de anticipación que no logra ubicar del todo, manteniéndose unos segundos en la cama mientras observa el techo y organiza en silencio todo lo que tiene que hacer, todo lo que viene, todo lo que ya dejó de ser una opción para convertirse en una responsabilidad concreta.
Adrián sigue dormido a su lado, con el brazo apoyad