90. Ese tipo no me gusta..
La tarde cae con una lentitud engañosa, como si el tiempo decidiera estirarse justo cuando Silvia necesita que avance, y el departamento recibe la luz tenue que entra por los ventanales amplios mientras el silencio se instala de forma gradual, envolviendo cada rincón con una quietud que no logra calmar del todo la actividad constante de su mente, porque aunque el cuerpo se encuentra dentro de un espacio seguro, ordenado, recién habitado, su cabeza sigue en la empresa, en la reunión, en la forma