87. Lo que se dice sin permiso.
La presencia de Adrián altera el eje de la escena en un instante preciso, sin necesidad de gestos bruscos ni palabras elevadas, porque su forma de ocupar el espacio impone una claridad que desplaza cualquier intento de control ajeno, y Silvia percibe ese cambio con una nitidez inmediata mientras sostiene la mirada del hombre frente a ella, sin girarse todavía, como si necesitara confirmar que el equilibrio se puede mantener incluso con esa nueva variable.
El desconocido deja escapar una sonrisa