69. Entre el pulso y la caída.
La puerta cerrada frente a mí concentra toda la atención, como si ese rectángulo de vidrio fuera el único punto del mundo donde algo importante se decide en ese instante, y el cuerpo se mantiene rígido, atento, con la respiración contenida mientras los movimientos dentro de la habitación se vuelven rápidos, precisos, cargados de urgencia, y cada gesto del equipo médico refuerza una realidad que ya no admite interpretaciones suaves.
Sofi se aferra a mi brazo con fuerza, y su contacto me ancla, m