51. Lo que queda cuando vuelve la luz.
Regreso a mi escritorio con una sensación que no logro ubicar en un solo lugar, porque mi cuerpo sigue respondiendo al contacto reciente mientras mi mente intenta ordenar lo que acaba de pasar, y en ese contraste encuentro una nueva forma de tensión, más silenciosa, más constante, que se instala sin pedir permiso y se queda.
La oficina recupera su ritmo habitual con rapidez, como si el corte de luz hubiera sido solo un paréntesis breve que nadie quiere comentar, y sin embargo, cada vez que leva