190. La llave de Tomás.
Ninguno de los dos habló.
La palabra "Papá" permanecía frente a nosotros, escrita con una caligrafía firme y elegante que parecía haber atravesado los años sin perder fuerza.
Adrián seguía sosteniendo el libro abierto.
Sus manos temblaban apenas.
No apartaba la vista de aquella dedicatoria.
Me acerqué lentamente hasta colocar una mano sobre su espalda.
No dije nada.
Había momentos en los que el silencio acompañaba mejor que cualquier frase.
Él respiró hondo.
—Si esto es cierto...
Su voz salió c