189. La llave de Tomás.
La mujer recuperó la sonrisa casi de inmediato.
Si no hubiera estado observándola con tanta atención, probablemente habría pensado que no ocurrió nada.
Pero ocurrió.
Vi cómo sus ojos permanecieron una fracción de segundo sobre el bolsillo de mi campera.
Demasiado tiempo para ser casual.
Adrián también pareció notarlo.
Lo reconocí por la forma casi imperceptible en que se colocó un poco más cerca de mí.
No era un gesto posesivo.
Era protector.
Siempre lo hacía cuando percibía que algo no termina