139. La voz del pasado.
El sonido del viejo grabador llenó la habitación con un leve crujido que parecía venir de otra época. Durante un instante nadie respiró. La lluvia seguía golpeando los ventanales de la oficina de Marcelo, pero quedó reducida a un murmullo lejano, incapaz de competir con aquella voz que llevaba quince años silenciada y que, de alguna manera imposible, acababa de regresar para instalarse frente a mí.
Sentí que las piernas perdían fuerza. Adrián reaccionó antes de que pudiera darme cuenta y desliz