130. El primer movimiento.
Dormí muy poco.
Cada vez que cerraba los ojos, el mensaje volvía a aparecer con la misma claridad, ocupando toda mi atención como si alguien lo hubiera grabado detrás de mis párpados. La frase era demasiado precisa para tratarse de una simple amenaza y demasiado calculada para haber sido enviada al azar. Quien estuviera detrás conocía la historia de Gabriel, sabía cuánto significaba para Adrián y tenía la seguridad de que bastaba mencionar su nombre para obligarlo a actuar.
La claridad del ama